Liberación

LIBERACIÓN DE MI HOGAR

2026-08-28

LIBERACIÓN DE MI HOGAR
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Padre celestial, hoy ponemos este hogar en Tus manos.
En el nombre de Jesucristo, consagramos cada habitación, cada puerta, cada ventana y cada espacio de esta casa a Tu presencia, Tu paz y Tu amor.

Señor Jesús, entra en este hogar y permanece en él.
Que Tu luz ilumine todo lugar de oscuridad, que Tu paz expulse todo temor y que Tu amor sane toda herida, división, tristeza y angustia.

Tu Palabra dice:

«“Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican.”
— Salmo 127:1»

Por eso, Señor, sé Tú el fundamento de esta casa.
Edifica aquí una familia unida, llena de respeto, perdón, comprensión y amor.

En el nombre de Jesucristo, renunciamos a todo aquello que sea contrario a la voluntad de Dios.
Renunciamos al odio, a la violencia, al resentimiento, a la envidia, a las palabras destructivas y a todo aquello que pueda perturbar la paz de quienes habitan este hogar.

Que toda influencia de temor sea reemplazada por fe.
Que toda tristeza sea alcanzada por Tu consuelo.
Que toda división encuentre reconciliación.
Que toda desesperanza encuentre esperanza.

Señor, extiende Tu mano sobre esta casa y sobre cada persona que vive en ella.

Como está escrito:

«“El Señor te bendiga y te guarde; el Señor haga resplandecer su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia; el Señor alce sobre ti su rostro y ponga en ti paz.”
— Números 6:24-26»

Que esta bendición permanezca sobre este hogar.

Que al entrar haya paz.
Que al salir haya protección.
Que en la mesa haya alimento y gratitud.
Que en las habitaciones haya descanso.
Que en las conversaciones haya amor.
Que en los corazones haya perdón.

Y declaramos junto con Josué:

«“Pero yo y mi casa serviremos al Señor.”
— Josué 24:15»

Señor Jesucristo, protege a esta familia de todo mal y permite que Tu presencia sea siempre el centro de este hogar.

Que nunca falte el pan, pero tampoco la fe.
Que nunca falte techo, pero tampoco amor.
Que nunca falte abundancia, pero tampoco humildad.
Y que nunca falte Tu presencia.

“El Señor es mi pastor; nada me faltará.”
— Salmo 23:1

Padre, bendice esta casa, bendice a quienes la habitan y bendice también a quienes entren por sus puertas.

Que este hogar sea un lugar de paz, oración, unión, esperanza y amor.

Lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Volver a los Devocionales
Hablar con el Padre Alejo